Los niños, maestros Mindfulness

En los últimos años el término Mindfulness se ha popularizado a tal forma que poner la palabra  en Google da un resultado de 124.000.000 de documentos relacionados con el tema. Vemos que este entrenamiento y su práctica se está volviendo muy popular en muchos tipos de ambientes y los colegios y escuelas no son la excepción.

Es gratificante ver la importancia que las entidades educativas le están dando a la Meditación y al Mindfulness. Sin embargo, hay varios puntos de vista sobre quienes requieren con mayor prioridad esta práctica, los adultos o los niños.

En las charlas, talleres y capacitaciones de Mindfulness vemos un progresivo incremento del interés de los padres para que sus hijos adopten esta práctica. ¿Y qué hay con los progenitores?.

A veces encontramos un gran furor de éstos para que sus hijos alcancen lo que ellos no pudieron.  Que sean seres tranquilos, reposados, que desarrollen su inteligencia emocional. En resumen, encontramos muchos padres con altas expectativas frente a sus hijos.

Queremos que sean los mejores en los campos deportivos, físicos y académicos que sepan idiomas,. En fin, unas altas expectativas. Cuando lo que más desearían ellos sería ser aceptados incondicionalmente por lo que son .

Esta bien  querer lo mejor para ellos pero los niños aprenden por imitación. Mas que por lo que escuchan de sus padres, por lo que ven que ellos hacen. Aprenden a lidiar y a gestionar sus emociones porque ven cómo sus padres lo hacen.

De tal forma, que aprender a gestionar nuestras emociones (Ver Mindfulness, un método efectivo para gestionar tus emociones)Recuperar nuestra capacidad de conexión con nuestro presente, es una tarea de doble impacto. Doble porque al reflejar una vida más presente y serena, nuestros hijos reciben ese positivo modelo a seguir.

Cuando somos niños somos unos maestros Mindfulness por naturaleza. Tenemos la capacidad de disfrutar con una caja de cartón, con la brisa, queremos conversar y contar al otro todas nuestras experiencias.

Con los años vamos perdiendo esa capacidad de estar presentes. Vamos entrando en el famoso Piloto Automático (Ver 5 Señales de estás en Piloto Automático)

Es común escuchar que los adultos añoramos la infancia. Generalmente justificamos esta fascinación en que: “disfrutábamos porque no teníamos preocupaciones”. Recordamos con especial cariño esos años, porque teníamos esa capacidad de estar presentes.

Con el tiempo, nuestro modelo de crianza y educativo, todo empieza a cambiar. Nuestra educación privilegia la homogeneidad. Las personas diferentes no son bien valoradas y ante esa realidad preferimos “no salirnos del molde”. Y gradualmente abandonamos nuestro interés de experimentar, conectar, contar y empezamos a copiar modelos de conducta.

Puedes hacer un ejercicio por unos minutos con tus hijos pequeños. Ver cómo disfrutan con lo lujoso y con lo sencillo. Quieren hablar con los adultos y con los niños. Cuando son bien pequeños puedes verlos fascinados con una fuerte brisa o con una luna llena.

Recupera tu propia capacidad de asombro

Por tanto, ¿cuál sería nuestra tarea como adultos?. Recuperar nuestra curiosidad, nuestra mente de principiante. Recomponer nuestra facultad de estar presentes para evitar que el presente se nos vaya como agua entre los dedos.

El libro “El Principito” de Antoine de Saint-Exupery es un bello relato de cómo el protagonista El Aviador, recupera la conexión con ese niño intuitivo, sensible, creativo, amoroso, sociable, etc.

A continuación un pequeño aparte que nos muestra ese llamado del autor a volver a conectar con ese niño curioso:

Conozco un planeta donde hay un Señor Carmesí. Jamás ha aspirado una flor. Jamás ha mirado a una estrella. Jamás ha querido a nadie. No ha hecho más que sumas y restas. Y todo el día repite como tú “¡Soy un hombre serio¡¡Soy un hombre serio¡” Se infla de orgullo. Pero no es un hombre …¡es un hongo¡”

Con los años no vamos convirtiendo en ese Señor Carmesí. Pero nunca es tarde. Y quienes son padres tiene una doble motivación para trabajar en su Atención Plena, Por ellos y para que sus niños, no dejen de ser esos Maestros Mindfulness, Maestros en disfrutar el presente. (Ver, Recuperar un presente que se nos escapa).

Cuéntanos ¿Te crees cerca de ese niño curioso y creativo que habita en ti?. Déjanos tus comentarios. Si te gusto, por favor compártelo.

Hasta pronto.

 

 

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