Mindfulness y Minimalismo, volver a lo simple

La palabra Minimalismo es interpretada hoy como la tendencia a reducir a lo esencial, a despojarse de elementos sobrantes. Y vemos exponentes de esta corriente como la Japonesa Mari Kondo, Patrick Rhone, Pepe Mujica y pioneros de hace muchos años como Henry David Thoureau. Todos estos nos proponen una vida más organizada, más simple y más libre aplicando uno de los principios más importantes del Mindfulness, soltar.

El Mindfulness busca que nos despojemos de esos pensamientos rumiativos y repetitivos  que no nos agregan valor en el presente. Por el contrario nos generan lamentaciones y culpa o frente al futuro, miedo, ansiedad y preocupación.

El Minimalismo busca que a través de nuestra total presencia, determinemos cuáles objetos son los que  nos generan valor y disfrute. Además que nos permiten respirar orden y limpieza.

Nuestra sociedad ha entrado en unos automatismos excéntricos, queremos llenar nuestras carencias con baratas, descuentos, black fridays, cyberlunes, madrugones, etc. Y a la postre nos sentimos peor, más vacíos pero con niveles de endeudamiento que sobrepasan nuestra capacidad comprometiendo nuestra tranquilidad

¿A mayor consumo, mayor felicidad?

Hoy el nivel de vida de la población en general es  diez veces superior a los niveles experimentados por la población mundial después de la segunda guerra mundial. No obstante, los niveles de felicidad siguen estancados.

Ese afán consumista tiene nuestros hogares atiborrados de cosas, nuestras cuentas y tarjetas de crédito en rojo y es la analogía por excelencia de lo que pasa con nuestra mente. Una mente igualmente atiborrada, desbordada, agitada,  totalmente distraída.

La idea es que el Minimalismo de las cosas se convierta en ese incentivo que necesitamos para que iniciemos el segundo paso, el Minimalismo de los pensamientos, el Mindfulness. Una vida de atención y plena consciencia.

Con la meditación y el Mindfulness afinamos la observación y nos damos cuenta de todas aquellas pautas, reacciones, creencias y automatismos que nos tienen girando una y otra vez sobre los mismo terrenos de la decepción y la desdicha.

Un vida simple, una mente simple

¿Cuál sería la meta tanto en el Minimalismo de las cosas como en el Minimalismo de los pensamientos?. El gran propósito sería una vida simple y una mente simple. Un vida simple se refiere a una vida sin tantas demandas que impiden que logremos un mente simple. Una vida simple, es una vida sin tantas distracciones que nos impidan cumplir con nuestros roles de conexión humana con nosotros mismos y los demás.

Y una mente simple es una mente libre, ecuánime, serena, tranquila. Cuando nos sentimos viviendo en presente y conectando humanamente desde la consciencia, nuestra mente se abre al disfrute y coopera con nosotros para alcanzar la felicidad.

Un cuento sobre una mente simple

Hay un cuento de la tradición oriental que comparto con ustedes:

“Había tres almas al lado de Dios y estaban esperando se les asignara un cuerpo para regresar a la tierra. Pasa la primera y le dice a Dios: -Por favor dame todo el dinero del mundo que ayuda a garantizar mi estabilidad y mi futuro. Dios le asignó nacer en cuna de ricos. Luego pasa la segunda alma y le pide a Dios: – A mi por favor dame todo el poder que puedas, ya que quiero mandar y que todos me obedezcan así que llegó a un hogar de un gran emperador. Y la tercera alma recordó todo su pasado y reflexionando rápidamente ante de la asignación, le dice a Dios: – A mi por favor dame una mente simple”.

Con la meditación Mindfulness eso es lo que buscamos, una mente simple que nos facilite vivir en atención y consciencia. Una mente ecuánime y libre, capaz de enfrentar los más exigentes retos que la vida a diario nos propone. Sentándonos en posición de meditación a observar la respiración y el cuerpo, entrenamos una mente mas serena y atenta.

Cuando alcanzamos una mente simple el disfrute de nuestra vida aparece, estamos conscientes y presentes en nuestro cuerpo, la creatividad surge y experimentamos la famosa relatividad del tiempo.

Cuéntanos ¿cómo te llevas con una vida simple?¿Qué cosas ya no compras?¿Cómo liberas tu mente frente a tantas demandas de distracción como el celular, los problemas, las exigencias, etc?.

Si te gustó este artículo, por favor compártelo con alguien que puede estar necesitando un cambio en su estilo de vida.

Hasta pronto

 

 

 

 

 

 

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